¿Se retrasará el fichaje digital hasta 2027, como pasó con Verifactu?
¿Se retrasará el fichaje digital hasta 2027, como pasó con Verifactu?. Te contamos lo que dice la ley y cómo cumplirlo con Jornatrack, sin complicaciones.

¿Se retrasará el fichaje digital hasta 2027, como pasó con Verifactu?
No se puede confirmar hoy que el fichaje digital se retrasará hasta 2027 como ocurrió con Verifactu. Lo que sí puede decirse con seguridad es que el registro diario de jornada ya es obligatorio desde 2019, mientras que la obligación concreta de implantar un registro horario digital con requisitos cerrados depende todavía del texto definitivo que se publique en el BOE. Por tanto, una empresa no debería interpretar un posible retraso como una excusa para seguir con un sistema débil, incompleto o difícil de justificar.
La duda sobre si se retrasará fichaje digital hasta 2027 es lógica. Muchas pymes acaban de vivir la prórroga de Verifactu y se preguntan si pasará lo mismo con el control horario. En el caso de Verifactu, la Agencia Tributaria confirmó la ampliación de plazos tras el Real Decreto-ley 15/2025: las entidades sujetas al Impuesto sobre Sociedades deberán adaptar sus sistemas informáticos de facturación antes del 1 de enero de 2027, y el resto de obligados tributarios antes del 1 de julio de 2027.
Pero el fichaje laboral no es exactamente el mismo caso. Verifactu afecta a sistemas informáticos de facturación y tiene una lógica tributaria. El registro horario digital pertenece al ámbito laboral, afecta al control de jornada y parte de una obligación que ya existe: registrar diariamente el inicio y finalización de la jornada de cada persona trabajadora. El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores obliga a conservar esos registros durante cuatro años y tenerlos disponibles para trabajadores, representantes legales e Inspección de Trabajo.
Por qué muchas empresas piensan que puede haber retraso
La sensación de posible retraso viene de varios factores. El primero es que el desarrollo del registro horario digital se ha ido moviendo entre proyectos, borradores, dictámenes y negociaciones. El segundo es que las pymes han visto cómo otras obligaciones digitales, como Verifactu, han ampliado sus plazos cuando la adaptación técnica se ha considerado demasiado ajustada. El tercero es que todavía no hay una fecha definitiva publicada en BOE para la obligación digital laboral.
Además, el propio debate sobre el registro horario ha incluido cuestiones sensibles: acceso de la Inspección, interoperabilidad, protección de datos, trazabilidad, impacto en pequeñas empresas y margen de adaptación. No es lo mismo pedir a una gran compañía que ajuste una herramienta ya existente que pedir a una pyme de 6 trabajadores que abandone papel o Excel y adopte un sistema digital en pocos meses.
Por eso, preguntarse si se retrasará no es absurdo. Lo que sería peligroso es convertir esa duda en una estrategia de espera. Una cosa es que el calendario exacto del nuevo marco pueda moverse; otra distinta es que la obligación de llevar un registro de jornada desaparezca. No desaparece. Está vigente.
Qué pasó con Verifactu y por qué se usa como comparación
Verifactu se ha convertido en el ejemplo más cercano de obligación digital retrasada. La Agencia Tributaria informó de que el Real Decreto-ley 15/2025 amplió el plazo de adaptación de los sistemas informáticos de facturación. Con los nuevos plazos, las sociedades deberán tener sus sistemas adaptados antes del 1 de enero de 2027 y el resto de obligados antes del 1 de julio de 2027.
Ese precedente alimenta la pregunta: si Hacienda dio más margen, ¿Trabajo hará lo mismo con el fichaje? Puede ocurrir, pero no debe darse por hecho. Son normas distintas, administraciones distintas y riesgos distintos. En Verifactu, el núcleo está en los sistemas de facturación y en la relación con la Agencia Tributaria. En el fichaje laboral, el núcleo está en la jornada de los trabajadores, las horas extraordinarias, los descansos y la capacidad de la Inspección para comprobar si la empresa cumple.
La comparación sirve para entender que las prórrogas existen, pero no para asegurar que habrá una prórroga igual. Si el fichaje digital se retrasará o no hasta 2027 dependerá de decisiones normativas concretas, del texto final y del plazo de adaptación que se publique. Mientras tanto, las empresas siguen teniendo que registrar la jornada.
Estado actual del registro horario digital
A fecha de esta actualización, 22 de julio de 2026, el registro diario de jornada ya es obligatorio, pero la obligación general de que ese registro sea necesariamente digital sigue pendiente de desarrollo definitivo. El Ministerio de Trabajo ha defendido públicamente que el refuerzo del registro horario esté “prácticamente listo” y que el nuevo modelo sea obligatoriamente digital y accesible de forma directa por la Inspección, aunque las empresas tendrán que atender al texto final que se publique.
Este matiz es clave. No se trata de decir que mañana todas las empresas serán sancionadas automáticamente por no tener una app. Tampoco se trata de decir que no pasa nada hasta 2027. La situación real está en medio: la obligación de registrar ya existe, y el marco futuro apunta a exigir más garantías digitales.
Para gerentes y responsables de RRHH, la pregunta práctica no es solo “¿se retrasará fichaje digital?”. La pregunta más útil es: “si mañana me piden los registros, ¿puedo demostrar bien la jornada real de mi plantilla?”. Si la respuesta depende de hojas firmadas tarde, Excels editables, cuadrantes teóricos o documentos dispersos, la empresa ya tiene un problema aunque la norma digital definitiva todavía no haya entrado en vigor.
Qué dice la ley ahora mismo
La ley actual obliga a registrar la jornada diaria. Ese registro debe incluir el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada persona trabajadora. La empresa debe conservar los registros durante cuatro años y mantenerlos a disposición de trabajadores, representantes legales e Inspección de Trabajo.
En caso de incumplimiento, la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social considera infracción grave la transgresión de las normas sobre jornada, horas extraordinarias, descansos, permisos, registro de jornada y tiempo de trabajo. Las infracciones graves pueden sancionarse con multas de 751 a 7.500 euros, según el grado aplicado.
Esto significa que el riesgo no depende únicamente de cuándo llegue la obligación digital. Una empresa puede tener problemas hoy si no registra bien, si no conserva los datos, si no puede enseñarlos o si el sistema no refleja la jornada real.
Qué puede pasar si se retrasa hasta 2027
Si finalmente el fichaje digital se retrasara hasta 2027, muchas empresas ganarían tiempo para adaptarse. Pero ese tiempo no debería usarse para seguir igual, sino para ordenar el sistema actual. El retraso de una obligación digital no elimina la obligación de registro. Solo desplaza el momento en el que se exigirían los nuevos requisitos técnicos.
En ese escenario, una pyme con papel o Excel podría pensar que ha ganado margen. Pero si su sistema actual es débil, el riesgo seguiría vivo. Una hoja firmada al final de la semana no demuestra necesariamente que cada trabajador fichó en el momento real. Un Excel mensual puede ser cómodo, pero si no deja rastro de cambios ni identifica quién introduce cada dato, puede resultar difícil de defender.
Por eso, incluso si se retrasará la parte digital, lo prudente sería usar ese tiempo para implantar una solución ordenada. La búsqueda fichaje digital empresas responde precisamente a esta necesidad: herramientas que permitan fichar de forma sencilla, conservar información y preparar a la empresa para un entorno de mayor control.
Qué puede pasar si no se retrasa
El otro escenario es que no haya una prórroga amplia y que el desarrollo del registro horario digital se apruebe con un plazo de adaptación más corto. En ese caso, las empresas que hayan esperado al último momento tendrán que cambiar con prisas. Tendrán que elegir herramienta, formar a la plantilla, migrar hábitos, definir incidencias, revisar teletrabajo, ajustar turnos y explicar a RRHH cómo consultar los datos.
Este escenario es especialmente delicado para pymes con sistemas manuales. El problema no será solo comprar una solución. Será cambiar una rutina. Si los empleados están acostumbrados a firmar una hoja, si los encargados rellenan los horarios de todos o si administración consolida Excels al final del mes, la transición exigirá tiempo.
Por eso no conviene apostar todo a que se retrasará fichaje digital. Puede haber margen adicional, pero también puede no haberlo. Y si el BOE fija una fecha cercana, la empresa que no haya hecho nada tendrá menos capacidad de reacción.
Tabla rápida: esperar vs prepararse
Escenario | Si esperas sin hacer nada | Si empiezas a prepararte |
|---|---|---|
Se retrasa hasta 2027 | Sigues con un sistema débil durante meses | Usas el margen para adaptar procesos |
No se retrasa | Tienes que cambiar con prisas | Llegas con parte del trabajo hecho |
Hay inspección antes del cambio digital | Dependencia de papel, Excel o registros incompletos | Puedes mostrar un sistema más ordenado |
Hay reclamación de horas extra | Menos prueba sobre la jornada real | Mejor trazabilidad del fichaje |
Cambia el texto final | Adaptación improvisada | Ajuste sobre una base ya digital |
La tabla resume una idea sencilla: prepararse no te perjudica en ningún escenario. Esperar solo sale bien si no hay inspección, no hay reclamaciones, no hay errores y además se concede una prórroga amplia. Es una apuesta demasiado optimista.
El error de mirar solo la fecha
Muchas empresas están pendientes de una fecha: 2026, 2027, seis meses, un año. La fecha importa, pero no es lo único. La verdadera cuestión es si la empresa tiene un sistema de fichaje defendible. Si no lo tiene, el problema no empieza cuando entre el nuevo requisito digital. El problema ya existe.
El registro horario digital debe verse como una evolución natural del control de jornada. Permite centralizar datos, reducir manipulaciones, conservar registros, revisar incidencias y responder con más seguridad ante una inspección. En cambio, los sistemas manuales suelen fallar justo cuando se necesita demostrar algo: quién fichó, cuándo fichó, si hubo modificación y qué jornada se realizó realmente.
Para una pyme, digitalizar no tiene por qué significar complicarse. Significa sustituir un proceso frágil por uno más claro. La clave está en elegir una solución de fichaje digital empresas que sea fácil para el trabajador y útil para la empresa.
Cómo te ayuda Jornatrack
Jornatrack ayuda a preparar la empresa aunque todavía haya dudas sobre el calendario final. Cada trabajador puede registrar su jornada, la empresa conserva los datos y los responsables pueden consultar la información sin depender de hojas sueltas, documentos editables o registros completados a posteriori.
Para gerentes, esto reduce la incertidumbre. Si finalmente el fichaje digital se retrasa, la empresa ya habrá aprovechado el margen para trabajar mejor. Si no se retrasa, la adaptación será mucho más sencilla. Para RRHH, Jornatrack evita perseguir firmas, consolidar Excels o reconstruir jornadas cuando surge una duda.
Jornatrack no cambia lo que finalmente publique el BOE ni sustituye el asesoramiento laboral en casos complejos, pero permite trabajar desde ahora con una lógica alineada con el futuro: fichaje diario, datos centralizados, trazabilidad y disponibilidad.
Lo que conviene tener claro antes de esperar
La pregunta “¿se retrasará el fichaje digital hasta 2027, como pasó con Verifactu?” tiene una respuesta prudente: puede haber cambios de calendario, pero no hay una confirmación definitiva de una prórroga idéntica. Verifactu sí fue aplazado oficialmente a 2027 para sociedades y para el resto de obligados tributarios en los plazos indicados por la Agencia Tributaria. El fichaje digital, en cambio, pertenece al ámbito laboral y sigue pendiente de su desarrollo definitivo.
Lo que no está pendiente es la obligación de registrar la jornada. Esa obligación ya existe y puede generar sanciones si se incumple. Por eso, esperar a ver si hay retraso puede ser una decisión arriesgada para empresas que siguen usando papel, Excel o sistemas poco fiables.
Si finalmente hay más plazo, mejor llegar preparado. Si no lo hay, mejor no empezar de cero. La estrategia más segura no es adivinar la fecha, sino ordenar ya el registro horario para que la empresa pueda demostrar su cumplimiento con menos dudas.
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